top of page

Los veintiséis sin sol.

Romina Bocchi
Jul 26, 2025
3 min read

Updated: 1 hour ago

A veces me pregunto cómo es el mundo donde estás.


Me pregunto si me ves, qué pensás de cada una de mis decisiones, si de alguna forma estás orgullosa de mí.


Me pregunto si sos capaz de verte a ti misma como te veo desde siempre: como alguien único en este mundo.


Si sos consciente de que le sacaste más jugo a la vida que cualquier persona que haya conocido.


Si te das cuenta de lo avanzada que fuiste siempre al vivir sin prestarle atención a lo que piensen los demás.


También me pregunto si seguís creciendo conmigo, si estás cumpliendo unos (ya maduros) 31 años o si seguís siendo la inquieta, loca y resiliente de antes.


Aunque si tengo que ser justa, creo que eso lo vas a ser por siempre.


Me pregunto si realmente me escuchás, si de verdad sos vos la que me salva con giros inesperados de la vida cuando siento que las cosas no tienen forma de salir bien. Por las dudas, yo siempre te lo voy a agradecer.


Y es que sinceramente hay cosas que me cuesta creer que sean casualidad.


Cosas como este texto que escribo, después de varios meses frustrada por no poder redactar una frase completa que me convenciera. Cosas como las oportunidades que de a ratos siento que me quedan grandes, como las personas increíbles que llegaron a mi vida desde que no estás. Cosas como encontrar en mí cualidades que jamás pensé que tendría. Cosas como haber recibido esta semana una de las mejores noticias de mi vida.


Perdón pero me cuesta creer que todo sea pura casualidad.


De la misma forma que me cuesta creer, cada vez que lo pienso, el hecho de que no estés.


De la misma forma que sigo convencida de que, desde que te fuiste, empezaste a estar presente de una forma increíble en mi propia vida: mostrándome el camino en las cosas en las que no me animaba, enseñándome a entender a quienes merezco tener cerca y a quienes no, explicándome que de nada tiene sentido vivir prestándole atención al qué dirán.


Y así es que aprendí a vivir la vida desde que no estás: recordándome cada vez que lo necesito que gracias a lo que me enseñaste puedo vivir un poco por cada una de las dos.


A veces más tranquila, medida y cuadrada por de más, como siempre me caractericé.


A veces saltando al vacío, tomando riesgos y avanzando en cada decisión con la convicción de que es la mejor del mundo, tal como lo hacías vos.


Desde que te fuiste pasaron muchas cosas, tantas que si hoy tuviera que contártelas no sabría por dónde empezar.


Pero como dije, si hay algo que siento desde ese marzo tan oscuro es que estás más cerca que nunca y que, de cada uno de mis momentos no solo sos testigo, sino que también parte (y a veces quizás hasta un poquito culpable).


Hoy, en otro 26 de julio que me obliga a escapar de mi caos rutinario constante, solo quiero decirte dos cosas.


La primera de ellas es gracias: por cuidarme, por explicarme cómo se vive sin una amiga sin hundirse en un pozo sin salida, por animarme a ser la versión de mí de la que estoy más orgullosa.


Y la otra, y más importante: ¡Feliz cumple!


No tengo duda de que en algún lugar de este mundo estoy llegando antes que nadie a tu casa para empezar a preparar juntas algo, viendo cómo al rato llegan tu mamá y Javi con un surtido lleno de todo lo que no compramos acompañado de algún chiste no muy gracioso para hacerme, mientras escucho a Mar que baja la escalera desde su cuarto.


Podría contarte todo lo que va a pasar después y cómo, sin siquiera haberme traído ropa, peine ni nada, termino quedándome a dormir.


Sí, otra vez.


Qué ganas de que fuera así.


Mientras tanto, será hasta que nos volvamos a ver.


Comments


bottom of page